viernes, 18 de septiembre de 2015

Mirar hacia atrás y mirar hacia adelante

Reconocer como hemos crecido y como hemos llegado a ser lo que somos, ayuda a entender como iremos ganando ciertas capacidades pero también como perderemos otras. 


Entender nuestro propio crecimiento personal y psicológico a lo largo de los años ayuda no solo a entendernos a nosotros en nuestro desarrollo adulto, también ayuda a que entendamos a nuestros padres y mayores y el tipo de ayuda que van a necesitar, que seguramente será un reflejo de lo que nosotros necesitaremos algún día.



¿Como hemos llegado a ser lo que somos? es una pregunta difícil y racional, cuando se le contempla desde el futuro. Pero respondernos ¿Como iremos dejando de ser los que somos? Es una pregunta emocional, que nos atañe no solo a nosotros sino también a nuestros padres, hijos y mayores.

Entender a fondo la pregunta y las respuestas es muy relevante porque va a significar madurar con sabiduría o envejecer a lo tonto.  Para entender la pregunta necesitamos comprender nuestro propio crecimiento y como la madurez puede ir cimbrando nuestra auto-imagen, si no sabemos manejar nuestra evolución madura y la de aquellos cercanos a nosotros.

Para entender, para entendernos, para entender a nuestros hijos y a nuestros padres, es muy conveniente agarrarnos de la mano de uno de los teóricos mas importantes del desarrollo personal, desde la infancia hasta la senectud: Erik Erikson. Entender sus ocho etapas de desarrollo psicosocial ayuda también a entender en retrospectiva lo que hemos ganado y lo que podríamos ir perdiendo, a menos que hagamos algo al respecto




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