viernes, 13 de octubre de 2017

Acedia: el enemigo bajo las sabanas

Acedia: la disminución de la atracción sexual entre dos amantes de largo tiempo.

(La) "Acedia puede ser la más dolorosa y costosa de todos los trastornos sexuales: la disminución de la atracción sexual entre dos amantes una vez que se han establecido entre ellos."

"Acedia may be the most painful and costly of all sexual disorders: the diminishing of sexual attraction between two lovers after they have settled down with each other." (Seligman, Martin E P., PhD. What You Can Change…and What You Can’t. p 172-173. NY:Fawcett Books, 1993.)




La Acedia, o la carencia de interés sexual que puede desarrollarse en las parejas después de varios años de convivir, es de los des-intereses menos entendidos. Han pasado ya mas de 50 años desde que la terapia sexual pasó de ser una práctica oculta a ser una forma de terapia estándar y reconocida. Pero la acedia no ha ocupado el mismo entusiasmo porque pareciera ser que nos acostumbramos a que la acedia es un mal inevitable. De hecho no lo es.

No hay cura para aquello o en lo que no mostramos ni interés, ni preocupación. Aquellos que hemos perdido unos tendones o un brazo vamos buscando maneras de compensar esos faltantes. Y muchas veces así reaccionamos a la acedia: compensando.

Unos buscan parejas alternativas, para encontrarse que la acedia también puede presentarse de nuevo. Otros la compensan manteniendo la misma pareja y substituyendo ese momento de intimidad por otros. Y la mayoría no combate.

Ante la acedia, lo común es dejarla pasar y muchas veces dejarla que gobierne muchas decisiones cruciales.

Quizá fuese mejor preguntarse ¿que podemos hacer para recuperar ese ánimo de compartir cuerpos y sensaciones mutuas?



lunes, 9 de octubre de 2017

En serio: el pesimismo sí mata

Citas tomadas de un libro de Martin Seligman, presidente de la American Psychological Association en 1998.


"Queríamos descubrir quiénes no se volvían indefensos/impotentes (ante las adversidades), por lo que revisamos sistemáticamente la forma
que la gente que no se volvió indefensa interpretaba los acontecimientos malos. Descubrimos que las personas que consideran que las dificultades en su vida son temporales, modificables y locales no se vuelven indefensas en el laboratorio. Cuando las asalta el ruido inevitable en el laboratorio o sufren rechazos en el amor, piensan: "Pasará pronto; puedo hacer algo al respecto y sólo se trata de esta única situación". Superan las dificultades y no se las llevan del trabajo a la casa. Denominamos a estas personas "optimistas".



Por el contrario, las personas que habitualmente piensan: "Esto durará para siempre y arruinará todo; no hay nada
que pueda hacer al respecto" se vuelven indefensas de inmediato en el laboratorio. No superan las derrotas y llevan sus problemas conyugales al trabajo. Denominamos a estas personas "pesimistas".

En otro estudio, en el que no se habían encontrado repercusiones positivas al capacitar a hombres, que habían sufrido ya un primer ataque cardíaco, en aspectos de su personalidad, se re-analizaron a 120 hombres del grupo de control que no recibió ningún tratamiento. Estos fueron de mayor interés ... ya que se conocía mucho sobre el primer ataque al corazón que habían sufrido: extensión del daño cardíaco, tensión arterial, colesterol, masa corporal y estilo de vida; todos los factores tradicionales de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. Además, se entrevistó a los hombres para preguntarles por su vida: familia, trabajo y pasatiempos. Tomamos cada enunciado explicativo de cada una de las entrevistas grabadas y los clasificamos de acuerdo con el optimismo y el pesimismo. Después de ocho años y medio, la mitad de los hombres había muerto debido a un segundo ataque al corazón, y abrimos el sobre sellado. ¿Podríamos predecir quién tendría un segundo ataque al corazón? Ninguno de los factores usuales de riesgo predecían la muerte: ni la tensión arterial, ni el colesterol; ni siquiera la extensión del daño causado por el primer ataque cardiaco. Solamente el optimismo, ocho años y medio antes, predecía un segundo ataque cardiaco: de las dieciséis personas más pesimistas, murieron quince. De los dieciséis hombres más optimistas, sólo cinco murieron. Este descubrimiento ha sido confirmado en muchas ocasiones en estudios más grandes de enfermedades cardiovasculares usando varias medidas de optimismo.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Monólogos de la Derrota

¿Me deprimo porque me reprendo o viceversa?

No es tan raro que nos hablemos a nosotros con un ánimo de derrota, convencidos a veces, de que nuestra derrota es general, es perdurable y es algo personal. Cuando empieza a pasar, cuando los monólogos de nuestra derrota son cada vez mas frecuentes, estamos listos para derrotarnos y deprimirnos.




Como se decía hace un tiempo ¿lloras porque estás triste o estás triste porque lloras? Así también se puede uno preguntar ¿me deprimo porque me entablo en monólogos derrotistas o a la inversa?

De hecho no importa cual ocurre primero, es más importante saber cuando iniciamos nuestros monólogos derrotistas. ¿Que sucede cuando empezamos a derrotarnos? ¿Es un tópico de conversación o es la persona con la que hablamos? ¿Es un recuerdo que surge reiteradamente o es una dificultad que encontramos que nos hace bajar la guardia? ¿Es una intuición dolorosa del futuro cuando hablo con el médico?

Averiguar todo esto toma tiempo, valentía y coraje. Eso es lo que ahorran los farmacos y los electroshocks, para luego dejarnos igual. La diferencia fundamental es que a medida que vamos conociendonos, a medida que vamos entendiendo nuestros monólogos, vamos fortaleciendo no solo nuestra capacidad auto analítica, también aprendemos a no ser infelices y, si, a ser felices.

Puede parecer raro. Empezamos sabiendo identificar lo que nos derrota y en el proceso de aprender a hacerlo, también podemos ir identificando lo que nos hace felices. O podemos, desde el principio, aprender a mantener diálogos constructivos que nos ayuden a identificar lo que nos hace felices.

No basta con identificar lo que nos hace felices o infelices. Lo que nos derrota o lo que nos llena de jubilo. También necesitamos hacer algo al respecto, persistentemente.

Este proceso que empieza con el auto análisis, a algunos nos ha tomado 40 o 50 años. Pero no sabíamos que era una parte crucial de las rutas para ser feliz. Intuíamos, sin saberlo, que lo que platicabamos con nosotros mismos, nos influenciaba radicalmente, para bien o para mal.

Pero hoy no es intuición. Es certeza: nuestros diálogos internos marcan cada segundo de nuestra vida y siempre son el mas cercano consejero que tenemos. Nuestros diálogos internos nos acompañan toda la vida y hasta la muerte.

Aprender  a hablarnos es una de esas habilidades y capacidades, que no debemos pasar por alto. Entre mas pronto, mejor.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Recuperarse & Renacer: habla contigo

Alguien se enferma y le deseamos que se recupere. Alguien sufre una pérdida y le pedimos que se recupere. Pero muchas veces no estamos claros que es eso.

Una pérdida es dolorosa pero cuando involucra un cambio fuerte en el como habremos de vivir en el futuro, la profundidad y la dificultad para sobre ponerse son mayores.




Perder un amigo, perder un trabajo, perder un padre o una madre, o perder la salud en forma crónica o terminal, son algunas de esas pérdidas que nos cimbran. El futuro hay que verlo en forma diferente en comparación a como lo habíamos visto antes.

Unos pueden tener una convicción religiosa que les da fuerza para encontrar sentido. Otros pueden tener simplemente una voluntad férrea para superar obstáculos y encuentran una razón para salir adelante. Ambos, a su manera, se platican.

Pero en todos los casos, sin importar que hay de por medio y adentro de cada uno, sabemos que nos estamos recuperando cuando vamos estructurando de nuevo nuestra vida. Cuando de nuevo advertimos que hay algo que nos motiva, como en el pasado o una motivación diferente que nos sorprende o nos aguarda.

Nos empezamos a recuperar cuando degustamos lo que hacemos, aunque sea lo mismo de antes o algo nuevo que nos llena.

Nos recuperamos cuando despertamos con el ánimo de levantarnos para cumplir con el rol que nos toca, con el animo de realizar la tarea que hemos elegido, con las ganas de ayudar a otros, o simplemente con las ganas de vivir un día más.

Todo lo anterior puede verse. Por uno mismo o por otros. Pero todo lo anterior solo es posible porque nuestros diálogos internos nos impulsan, nos mueven, nos hacen interpretar el mundo de formas tales que recuperarse es posible. Aunque, para ser sinceros, hay diálogos internos que nos debilitan, nos aislan o nos matan.

Por eso son tan dudosas las terapias que descansan en la idea de introducir un fármaco o un electroshock, porque cuando su efecto se diluya todos los diálogos pesimistas y derrotistas, reviven. Porque no dan la oportunidad de platicarse a uno mismo con un diálogo que tome en cuenta lo que ha pasado.

Si, yo soy de aquellos que sostenemos que sin un cambio en nuestros diálogos internos, las recuperaciones no duran, o se caen tan pronto se enfrenta la primera dificultad que la vida plantea.

martes, 26 de septiembre de 2017

Los múltiples efectos benéficos del Viagra (Sildenafil)

El Viagra ha demostrado ser no solo una ayuda eficaz para reducir impotencia, también está demostrando ser eficaz para reducir el riesgo de accidentes cardiovasculares.

Para aquellos que pensaban que el viagra o su genérico, el sildenafil, solo ayudaba en casos de impotencia o flacidez extrema en el pene, durante la actividad sexual, deben reconsiderar su creencia.




Varios estudios en pacientes sanos y otros en paciente diabéticos, demuestran que aquellos que usan Viagra, reducen su riesgo de accidentes cardiovasculares, infartos, embolias, etc.

El Viagra hace esto gracias a sus efectos vasodilatadores, que no son específicos de los vasos sanguíneos que irrigan el pene.

Al favorecer la vasodilatación, como de hecho también lo hace la aspirina, se facilita que coagulos u otras obstrucciones de la circulación, puedan ser procesados efectivamente por el sistema circulatorio de la persona en riesgo de falla cardiaca.

Por lo visto, ya los médicos recetan el viagra incluso a pacientes que han tenido un ataque cardíaco. Hoy en día se ve ya como una opción y alternativa al uso cotidiando de la aspirina enterica, pero sin los agradables efectos colaterales del viagra, si uno decide entretenerse en antes o después de dormir.
asos
Basicamente el Viagra relaja (no solo) los vasos sanguíneos que llevan sangre al pene, permitiendo que mas sangre fluya a esa parte del cuerpo. Con más fluido sanguineo se produce una mejor erección. Con mas rutas por donde viajar, la presión sanguínea interna se dilata, disminuyendo la probabilidad de un ataque cardiaco.

Un componente del Viagra, PDE5i, relaja los vasos sanguíneos y con ello se protege al corazón, previniendo daños a las celulas cardíacas.

No solo eso, actualmente se investiga si el Viagra podría incluso ayudar a controlar las arritmias cardíacas.

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Más información, aquí:
   Viagra salva vidas
  Efectos colaterales y precauciones

jueves, 7 de septiembre de 2017

Casas para morir... o disfrutar

... o como escoger y diseñar una vivienda que (si/no) facilite los accidentes.

No es cosa de risa. Por alguna razón tendemos a preferir casas hechas para vivir entre los 20 y los 50, y entre mas niveles y escaleras tenga, nos parece mejor.




Pero luego vienen las realidades del tiempo. Y lo bonito empieza a ser cada vez mas pesado. Cada vez mas difícil. Y cada vez mas peligroso.

Progresivamente nos vamos dando cuenta que el espacio en que habitamos tiene muchas paredes. O pocas ventanas. O puertas muy estrechas. O le falta luz. O le sobran escaleras. O los pisos son resbaladizos. O que vivimos en una trampa.

Lo más sencillo es pensar en hacer cambios. Pero mejor aun es pensar esos detalles desde que tiene uno la capacidad de comprar o construir su propia casa.

Hace unos años se inauguró la modalidad de visitar algunos museos con una venda para formar empatía con la gente privada de la vista. Y teníamos que usar las manos y entender la angustia de no tener 2 ojos listos para ayudarnos.

No tenemos que ser genios para imaginarnos un viaje similar en la casa que estamos por rentar, por comprar o por construir.

No necesitamos vendarnos los ojos. Solo imaginate visitando tu propia casa en, por ejemplo, silla de ruedas. Y piensa como vivirías en ese espacio. ¿Podrás subir 2 o 6 veces al día los 20 escalones que llevan a la recámara? ¿Tendrás fácil acceso y salida de la regadera? ¿Podrás sentarte y levantarte, 2 o 3 veces al día, antes y después de defecar, sin problemas? ¿Podrás tirar un gas y abrir facilmente una ventana para que entre un fresco olor a pasto o flores? ¿Las puertas de las alacenas se podrán abrir sin que termines sepultado?

No es de risa. Una casa puede ser hermosa y habitable por muchos años, si piensa uno en los detalles de la vida cotidiana a 5, 20 o 40 años, a partir del momento en que uno compra o construye.

Si no lo piensas ahora, quizá lo hagas cuando tu propia casa te corra, espantado, enyesado o moribundo. O, mejor piensalo ahora para que tu casa te acoja como el mejor lugar para vivir a tu gusto y a tu edad de joven, de adulto y de abuelo.

(Hay que reconocerlo, a veces no es solo el diseño de la casa. También son las malas o buenas costumbres en el uso de una casa que hacen que la casa pueda volverse un sitio seguro o mortal. Por eso conviene visitar de nuevo lo que hace a una casa un lugar seguro).

Más información: http://www.facua.org/es/guia.php?Id=132

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Lo que mas interesa y preocupa a los maduros

¿Donde estamos, hacia adonde vamos y donde están mis fortalezas en mi madurez?

Llega un momento en que ciertos tópicos empiezan a ser prioritarios Y queremos respuestas sobre ellos. No rollos. No discursos motivacionales, sino respuestas y fundamentos.



Estos son los resultados que se obtuvieron de preguntarles a varios de ustedes sobre que tópicos quisieran profundizar, en esa etapa de la vida que se puede llamar ReVeredecer. Los tópicos seleccionados se listan en el orden de importancia que se les dio y solo se listan los 4 considerados de mayor interés:


  1. Etapas del desarrollo en la madurez y hacia adonde voy.
  2. Hacerse valer sin importar la edad.
  3. Mis verdaderas fortalezas.
  4. Mi mapa de vida.


A los 50, o antes, empezamos a vislumbrar que nuestras prioridades y preocupaciones, van cambiando. Que ya sabemos quienes somos, que ya hemos logrado un cierto nivel de logro laboral, que hemos conseguido un cierto nivel de satisfacción emocional y económica, que hemos cumplido un rol como padres, y que ahora hay que ver nuestro propio futuro en pareja o de manera individual.

Pero una vez dejado atrás el mundo laboral y nuestro rol como padres de hijos en casa, el camino por delante no tiene mapas, roles y rutas tan definidas y formales como aquellas con las que vivimos los pasados 30 años.

Es más, en esos 30 años nuestro rol y longevidad se amplió y se diversificó.Ya quedó atrás el tiempo de las poltronas y la limitada esperanza de vida. Ya quedó atrás el tiempo de abandonarse.

El mundo que se abre ante nosotros es mucho más amplio, más diverso y... más incierto.

Ni siquiera Freud había pensado que había mucho mas crecimiento personal después de la segunda década de vida. Pero si la hay. Y mucho.

Y por eso queremos saber con mayor detalle como evolucionan y cambian los demás adultos de sociedades y culturas similares a la nuestra.

Y queremos saber, ya fuera del ámbito laboral que estamos dejando atrás, cuales son nuestras fortalezas y como voy a re-enfocarlas para ir conformando una nueva vida, en lo individual o en pareja.

Y ya quedo atrás la imagen de aquellos que nos precedieron, en un entorno en que hacerse valer como gente madura, era raro. Ya no lo es. Tendremos que saber cuando pedir ayuda, cuando darla, y como hacer claro que el nuevo tipo de valor que podemos aportar en la familia, en la comunidad o en el país.

Y en ausencia de una currícula pre-establecida, en ausencia de un escalafón laboral, en ausencia de un sistema escolarizado, necesitamos contar con nuestro propio mapa de vida. Una vida por delante que nos toca definir, diseñar y trabajarla... o dejar que el tiempo nos trague en la poltrona o el olvido. 

En breve les daremos a conocer las charlas y vídeos sobre estos tópicos que estamos preparando basado en sus respuestas e inquietudes.

Si no has participado con tus respuesta al cuestionario, por favor hazlo por medio de esta liga:

Lo que me interesa de ReVerdecer

martes, 29 de agosto de 2017

Encabronarse: la tradición que mata y se perpetúa.

"Díselo en la cara"


Hay muchos consejos, buenos y malos, que recuerdo bien. Uno de ellos era: "si te sientes encabronado, disgustado o agredido, díselo en su cara". Y me la pasé siguiendo ese consejo, que años después, se convirtió en una tradición de capacitación.



Sí, las escuelas de "Gritar lo que te Encabrona o te Lastima" surgieron como plaga hace varios años y sigue siendo, en muchos lados, la creencia favorita en contra de mantener la calma y re-interpretar lo que nos enoja.

En años recientes se han hecho varios estudios de que tanto realmente ayuda encabronarse, gritar, expresar y a veces hasta actuar agresivamente. Y no hay buenas noticias. 

Los hijos de las parejas que pelean y se agreden frecuentemente, tienden a demostrar síntomas de depresión y pesimismo, y esos síntomas persisten incluso hasta 3 años después de que se divorcian los padres. Son parejas educadas en la tradición aquella de que el que grita más, gana. Y el que se encabrona de frente, se libera de la tensión - aunque deje huellas imborrables a otros y a si mismo.

La evidencia de que aguantarse el coraje daña el corazón o produce cáncer u  otras enfermedades cardiovasculares, tal evidencia no existe. Lo que sí existe es la evidencia del daño que se causa a los que están en contacto directo con nosotros, en la casa o el trabajo, como resultado de enojos y agresiones reiteradas como un modo estándar de reaccionar.

Todo enojo y agresión se genera por un pensamiento, una reacción corporal y un ataque - que puede ser físico o verbal.

Si no nos damos la oportunidad y el tiempo de revisar los pensamientos y creencias que desatan esa cadena, y recurrimos al "Díselo en la Cara", pues no hay retorno. Te vas a encabronar y muy probablemente ni siquiera sepas de fondo porqué.

Una vez iniciado el ataque, no hay disculpa que valga. Ya dejaste tu firma. Y creaste imagen. Imborrable.

Todo esto no significa que haya que poner la otra mejilla o convertirse en un pusilánime y dejado.

Significa que si identificas la fuente de lo que te enoja, tus acciones pueden dirigirse de manera mas acertada a la solución. En vez de andar repartiendo golpes físicos o verbales por doquier.

viernes, 18 de agosto de 2017

Otra lealtad y otra ciudadanía (parte 2)

Fundar un país propio.



No es tan raro. A medida que nos enteramos de más y con mayor detalle, a medida que vemos más del mundo y del propio país, el entorno se vuelve más real y cercano e incierto.

Lo que me fue quedando de la idea abstracta de país, se debilitaba, pero me fue más claro que debía esforzarme en construir un entorno con alguien más, aunque ese alguien más fuese solo una.

Casi sin saber el plan, intuyéndolo en pedazos, fui haciendo lo mejor que pude, construyendo en común nuestras reglas, nuestros gustos, nuestros tiempos, nuestro entorno. Pedazo a pedazo.

Esto me quedo claro como el agua cuando leí Alta Traición de Jose Emilio Pacheco:

No amo mi patria. 
Su fulgor abstracto 
es inasible. 
Pero (aunque suene mal) 
daría la vida 
por diez lugares suyos, 
cierta gente, 
puertos, bosques de pinos, 
fortalezas, 
una ciudad deshecha, 
gris, monstruosa, 
varias figuras de su historia, 
montañas 
-y tres o cuatro ríos.

Hasta en 1981 y estando fuera de México, sentí lo que extrañaba más. No era ni el fulgor abstracto. Ni su himno. Mucho menos sus gobernantes. Fueron las sensaciones detalladas y entrañables que me dejó mi tierra, la Gran Tenochtitlán, y varias mujeres que quise y se esfumaron, dejándome prendado y claro que tenía que volver. Y fue en Iznajar, Córdoba donde lo tuve mas claro.

Era para mí necesario formar mi pequeña república, visitar esos 10 lugares, otros tres o cuatro mares, y tejer una nueva vida en torno del amor y la lucha compartida.



En eso estamos. Con eso en mente nos levantamos. Sin ideas grandiosas ni fulgores abstractos. Tejiendo uno a uno lazos que vayan mas allá de la grilla, el partido o el cochupo. Lazos que permitan releer el pasado y contemplar el futuro como una lucha cotidiana de algunos cuantos juntos.

A muchos agraciados, esta claridad les llega casi sin sentirlo. Los admiro. A otros nos llega poco a poco como pequeños destellos de un rompecabezas que yo aprendo a armar día con día. Y sigo armando.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Lealtades y ciudadanías perdidas: parte 1

La vela de arena.



Cada vez que me topo con el tema de la lealtad y la ciudadanía, me vienen recuerdos y aspiraciones contradictorias. Pero tengo claras mis conclusiones.

Quizá deba decir antes de explorar el tema, que a los 12 años ya había vivido yo en dos ciudades agradables y cálidas como el desierto y húmedas como el mar. A los 12, fui llevado a esa enorme concentración de gente que se llama ciudad de México. Cuando lo veo con humor, yo me sentí por mucho tiempo el chichimeca injertado, en medio de otros chichimecas injertados, movidos muchos por la expectativa de una vida mejor. 




Atrás quedaron los barcos, a los que no me subí, las bahías de Guaymas, a las que siempre les tuve miedo, y los cerros que subíamos a buscar esqueletos de españoles desangrados por los yaquis, pero que nunca encontramos.

Pese a todas esas frustraciones de mi infancia, que nunca supe que eran frustraciones sino hasta ahora, me fui culturizando a la nueva Tenochtitlán. Para resistirme, salía a un balconcillo que había en el departamento donde vivíamos a gritar, como lo hacía cuando estaba a orillas del mar.



Ingresé a una de esas escuelas secundarias militarizadas, en donde tuve mi primera experiencia de la doble moral y las realidades ocultas.  Para ese entonces yo ya sabía leer mucho mejor la malicia y la mentira, tanto en mí, como en otros.

Cada semestre era de 10 materias. Uniformado de color caki, sin importar la temperatura. Cargando una mochila de libros más pesada que el mandado semanal. Y casi rapado a la "broch" para parecer soldado. Hasta hoy en día, que uso el corte a la "broch", sigo maldiciendo al que se le ocurrió la idea. Aunque ahora yo me lo justifico.

Pero mi mayor shock fue la clase de civismo. La que pretendía hacernos mas sensibles de lo que significa ser mexicanos. Teníamos un profesor que estaba a punto de salir del closet, pero solo podíamos intuirlo por lo que decía y el estilo para decirlo: Su clase empezaba o terminaba con la frase celebre y agarrándose la cintura con una mano: "Siempre que salgan a la calle, su Guia Roji". Y conteníamos la risa.

Madres, pensaba yo, ahí debe estar el secreto de la mexicanidad. Pero no sabía si lo que decía era un mensaje cifrado que yo no entendía.

Y así transcurrieron al menos 2 años de secundaría, tiempo durante el cual sucedió la matanza de Tlatelolco. 

No puedo decir que ese 2 de Octubre me cambió, pero si puedo decirles que el 10 de Junio de 1971, cuando fue el halconazo y los para-militares al servicio del gobierno del DDF, balacearon y macanearon a mis compañeros de clase, ahí empecé a despertar. De los muertos nunca sabremos. Ahí sí me di cuenta de que México se estaba convirtiendo en un estado represivo. Quizá ya lo era. Pero solo entonces empecé a adquirir conciencia de ello.



Las lecciones de civilidad del maestro de civismo las entendí como lo que me pareció que eran: una guía para escapar al ser perseguido. La Guía Roji servía para trazar rutas y sobrevivir. Mi expectativa de amor por México empezó a entrar en crisis. Este no era el México que yo soñaba o aspiraba. Este era el México del que escapaban centenas de miles de mexicanos, para buscar suerte en EUA o en otros lados.

Poco a poco fui sacando mis conclusiones.


lunes, 14 de agosto de 2017

El perdón, el olvido o la venganza

Entre el reinicio y el ciclo enfermizo.


Suena muy lindo. Vayamos a perdonar! ¿Perdonemos aunque el acto que daña se repita? ¿Perdonemos aunque no encontremos ninguna razón que explique o justifique el daño que nos hicieron? ¿Perdonar aunque con ello se entienda que puede volver a suceder?



Lo siento. No creo en el perdón incondicional. Aun cuando yo sea el que lo pide o el que lo recibe. A veces ni creo que vale la pena pedirlo, ni vale la pena recibirlo. A veces vale la pena simplemente ignorarlo.

No tengo una regla que aplique para todos los casos. Quizá solo una: "con la vara que mides, serás medido". Y me atengo a las consecuencias.





Quizá las excepciones que he experimentado, me hayan enseñado mas que las reglas que he aplicado.

He pedido perdón cuando he malinterpretado una acción y luego me doy cuenta de mi error.

He perdonado cuando entiendo que a alguien mas le pudo pasar que malinterpretara mis acciones o hubo una circunstancia en su vida que lo obligó a actuar así.

He preferido olvidar y dejar pasar, cuando la diferencia entre perdonar y ser perdonado, es casi nada, porque en realidad la persona ya me es indiferente, o la relación dejó de ser valiosa para mi o para ambos. Ni le aporto nada a su vida, ni me aporta nada y no veo que esto pueda cambiar.

He preferido olvidar y dejar atrás cuando perdonar o ser perdonado se ha vuelto un ciclo enfermizo y repetitivo, que solo promueve que todo siga igual...o peor.



No creo que el rencor ni la venganza valgan la pena, ante circunstancias normales y entre gente decente. El rencor y la venganza, particularmente la planeada, es desgastante. El rencor es un obstáculo para que podamos enfocarnos en lo mejor de la vida, los amigos y las relaciones que valen la pena.

Perdonar o ser perdonado, para mí, es un voto de confianza entre personas que anticipan una mejor relación. Si no hay de fondo ese voto de confianza, no vale la pena. 
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viernes, 11 de agosto de 2017

A jalar, que no hay de otra

Los caminos alternos 


Hijo, nieto y posiblemente tataranieto de militares, mi destino, de no ser por mi padre, era educarme para recibir y dar ordenes, con un grado militar de por medio.  Pero mi padre, un soldado raso que se negó a quedarse en el rango mas bajo, luchó por cada peldaño para convertirse en ingeniero naval y salir del destino obscuro que le esperaba.



Pese a las enormes dificultades y huérfano de un padre que no llegó a conocer, entró orgulloso a la naval para darse cuenta después, que lo suyo no era la obediencia ciega, sino la rebeldía. Pero una cosa es renegar de un camino y otra cosa es inventar uno nuevo. Luchó toda su vida por encontrar otros caminos, que nadie sabe si encontró.

El camino cierto que le quedaba al empezar, era perseverar y mantenerse en la raya. Ser diligente y asumir que si él había salvado el profundo hoyo de la miseria de ser un soldado raso en 1930, sus hijos podían también salvar la trinchera del escalón que el nos había dado. Su directriz no era ni la religión ni la política. Tampoco ayudaba a clarificar la meta, pero no era el dinero. Era algo más, pero no eso. Era un camino alterno, sin objetivo claro.

No fue fortuito que sus dos hijos crecieron con la creencia de que el camino hacia adelante pasaba por la educación la perseverancia y la diligencia. No había de otra. Cualquier otra cosa era una distracción.

La herencia militar de más de tres generaciones, se tradujo en una creencia en el esfuerzo y la perseverancia. Ese fue el credo y ese fue el musculo que desarrollamos con mayor dedicación los 2 hijos. Pero al mismo tiempo, con sus propios actos, dejó sembrado el camino de la rebeldía. 

Desenfocamos otros virtudes y fortalezas porque muchas de ellas eran un estorbo para seguir adelante. Así que no me sorprende encontrarme que mi mayor fortaleza es la Perseverancia y la Diligencia: habla, a través de mi, mi padre. Habla mi madre, que también creía en ese credo. Y también habla mi padre cuando en otros actos imprevistos, decidí que habían otras fortalezas y prioridades, y que una de ellas era transformarme para buscar caminos alternos a lo que me hacía feliz. 



Si no hubiese llegado a esa reflexión y las decisiones que siguieron, no estaría escribiendo esto. Mi padre rompió la tradición militar de nuestra familia, de más de un siglo. Pero no solo rompió ese esquema. Con sus actos, de resultados tristes algunos, también nos hizo ver que la vida tiene varios caminos alternos, pero todos tendemos a olvidar que la razón última es ser felices, amorosos, saludables y ... persistentes.



Para el Capitán Torres May



Demonios y soledades en el espejo

Mis Talones de Aquiles.


Cada uno vive con sus propias limitaciones, sus propios miedos y sus propias batallas perdidas. Yo no oculto las mías. Vivo consciente, no preocupado, de aquello que no tengo, de aquello que no quiero y de las debilidades de mi carácter. Así soy. Por más que quise ser mejor en mis deficiencias, perdí tiempo valioso que debí dedicarme en fortalecer los músculos que me hacen quien soy.



No hay remordimientos. No hay queja. En parte absorbí los miedos históricos de mi familia, no solo de mi madre o de mi padre, sino quizá de mis abuelos o tatarabuelos, huyendo del zar y del pasado. Cambiando de religiones según se requería, solo para salvar la vida.

 Al recorrer esas rutas, que yo no vi, fuimos haciéndonos y aquí estoy. Con mi mayor debilidad, que la conozco, y aun así no deja de asombrarme. Quizá, antes de decirte de que se trata, debo decirte que fui acolito acomedido de la parroquia de San Fernando (mayúsculas solo por costumbre) en Guaymas, Sonora, allá por 1963.

Como a los 11 años de edad, tuvimos que emigrar a la CDMX en búsqueda de mejor educación (eso dijo mi padre) y más opciones de vida futura (también lo dijo mi padre en un tiempo en que el tsunami del trafico de drogas ya se empezaba apenas a sentir).

Crecí rezando y viendo a mi madre rezar. Solo a mi madre y su familia. Mi padre se mantenía aparte pero no expresaba su opinión de ninguna religión. En el fondo yo sentía que a el no le importaba el asunto religioso. Y que él tenía la ventaja de parecer un ser sin rastro y sin historias

Y algo pasó. Al emigrar a CDMX y advertir que algo raro ocurría en mi propia familia, la religión se volvió un ritual vacío, incongruente e ineficaz. Realmente yo solo me tenía a mi, para enfrentar lo que venia.

Así que es casi obvio: mi debilidad de carácter mayor, que no la única, es que carezco de un Sentido de Espiritualidad, Fe y Sentido de Propósito, mas allá de mi existencia.

Yo mantengo la convicción que cuando esto se termina, se termina. Que somos polvo de estrellas y a la tierra regresamos. Que no somos especiales. Que no hay un Dios cuidándome, ni un ángel vigilando mis pasos. Que si Dios existe está mas preocupado por contener la expansión y contracción del universo, que va a suceder tarde o temprano.




Pero no me malentiendas. Admiro a los que creen otra cosa. Quizá quiera decir respeto. Pero es una forma de respeto mutuo que se traduciría en "tu-a-lo-tuyo-y-yo-a-lo-mio".

Ni modo. No tengo en mi carácter todo lo que me haría levitar y asegurarme un lugar en el cielo, o en el cosmos o en el Valhalla, o aspirar al Nirvana.

Soy un simple incrédulo que seguramente pasa desapercibido a la mano de dios.

Pero soy el mismo que sí reconoce en otros su energía, sus necesidades, sus gustos y sus propios temores. Mi dios no está en otro mundo. Y los demonios tampoco.
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jueves, 10 de agosto de 2017

Aquel que yo soy: mis fortalzas

Las fortalezas que cuido


No hace mucho que creía que uno debe esforzarse por superar sus debilidades de carácter. Pero he puesto demasiado esfuerzo en ello y mejor he cambiado la atención a mis fortalezas, las que por cierto se empeñan en darme las mayores satisfacciones resultado de mi esfuerzo.  

Averigüé quien tenía un esquema de medición de fortalezas que me pudiese indicar de forma rápida y certera por donde andaba lo mejor de mi. Y lo que obtuve me convenció y me dio cuenta de mis mejores momentos del pasado. Aquí les describo mis 7 fortalezas de un esquema de 24.
  1. Perseverancia y diligencia.
  2. Curiosidad e interés en el mundo que me rodea.
  3. Amor por aprender.
  4. Apreciación de la belleza
  5. Gratitud con los demás y la vida
  6. Creatividad y originalidad
  7. Honestidad y autenticidad

Tan me parece razonable el perfil resultante que me queda ahora mas claro en donde enfocar mayormente mis esfuerzo y mi búsqueda continua de ser un poco algo mejor.


Fluir y sentirse involucrado.

En muchas ocasiones uno intuye lo que va a disfrutar, aunque nunca lo haya hecho, o haya hecho solo una parte incipiente.

Desde hace un tiempo he estado leyendo con mas interés y dedicación sobre arte y arquitectura precolombinos. En especial de  teotihuacanos y mayas y de como los primeros influenciaron fuertemente a los segundos.

Casi sin quererlo fui dandome cuenta de varios componentes decorativos con los que mayas y teotihuacanos, embellecían su vida cotidiana.


Y me fue quedando claro que la combinación de triángulos y círculos era esencial para teotihuacanos.
Sin buscarlo mucho, me fui involucrando en hacer un mueble que utilizará elementos decorativos de Tetitla, barrio de los nobles de Teotihuacán.

Tan absorbente y disfrutable fue la tarea que me propuse, que me costaba trabajo detenerme a comer. Y cuando lo hacía era para mejorar el diseño, sin agregarle mas elementos que los básicos que haría un artesano teotihuacano -según yo.

Esta sensación de no quererse despegar de una actividad que uno disfruta, le llaman Fluir.
Simplemente el tiempo parece detenerse y la atención y sensibilidad de uno se enfoca en hacer justo lo que uno está disfrutando en ese momento.

Este fluir que disfruté tanto, como en otras ocasiones, es el resultado de combinar varias de mis fortalezas y olvidarme de mis muchas debilidades.
Son momentos que no se presentan de gratis, sino que son el resultado de ir  aprendiendo, como si me internara en un bosque que apenas conozco.

Esto, para mí, es un departir radical de los tiempos en que mi interés y mi esfuerzo eran dirigidos por el tamaño de mis contratos o las instrucciones del jefe en turno.

Fluir con mis nuevos proyectos, es parte de aquello que valoro más ahora y contribuye enormemente a mi calidad de vida.






viernes, 4 de agosto de 2017

Esperanza y Realidad

Rojo contra Tesón


Un mes cualquiera y todo parecía ir bien. El siguiente las cosas cambiaron y los números empezarón a ponerse rojo. Un mal mes.

Pero así siguieron los números, un mes tras otro. Y no mejoraba el negocio. Y se le veía inquietarse, pero mantenía la esperanza que la semana siguiente sería mejor ... y no lo era.


Su propia reflexión le indicaba que su producto era bueno y sus clientes fieles. Que este mes y el anterior habían sido malos por razones externas. Que había muchos despidos. Que no habían pagado en las fábricas. Que había sido un mes de muchos gastos para los padres de familia. E insistía: esto es pasajero, un mes tras otro. Y su confianza no cedía.

A diferencia de otros, creía firmemente en lo que hacía, confiaba en sus clientes aunque regresaban cada vez menos, atribuía la mayor parte del problema a causas externas y no sentía ni culpa, ni pena, ni ganas de echarse para atrás.

Pero la realidad implacable de los números le hizo ver que el fondo se agotaba. Que ya no solo eran números rojos de este negocio, sino que estos se tragaban a otros y la bolsa llegó a su fin.

Un día bajó las cortinas, limpió el lugar y dejó todo atrás para empezar de nuevo.

Ni una lágrima. Ni un arrepentimiento. Ni una culpa. Salió de todo esto con mas fuerza que la inicial. 

Le aprendí que la fuerza de un optimista es una energía irradiante y feliz. Sin ellos, nada se movería.

jueves, 3 de agosto de 2017

"Esto me pasa por bruta..."

Y nos sorprende las reacciones que vemos cuando a alguien se le cae un negocio, o una persona en la que se confiaba, traiciona, o algo en lo que se tenia mucha esperanza no sucede o alguien estrechamente cercano se nos va.



Más aun sorprende el que haya tendencia a atribuirlo a uno mismo: "soy un incapaz", "soy demasiado confiado y bruto", "no me respetan", "todos me ven la cara", "soy un incompetente", "soy insensible", etcétera. Cuando las cosas se ven así, pues es más difícil solucionarlas. Si el culpable de lo "malo" que pasa es uno mismo, la ruta para recuperarse de un tropezón es más difícil y tiende a convertirse en deprimente. De sopetón o a cuentagotas.Peor aún, cuando además asumimos que estás fallas de carácter, habilidad, capacidad o madurez, son intemporales y perdurables. Cuando empezamos con: "siempre me pasa esto por estúpida", ""soy confiada a lo tonto", "todos me ven la cara", entonces la solución se empieza a convertir en algo cada vez mas difícil.Todo esto agarra un tono mas severo, delicado y profundo, cuando la falla, problema o fracaso, es mucho mas cercano a nosotros como un divorcio, una muerte, una jubilación o un despido.Si creemos que tenemos que afrontar las dificultades en términos de nuestra culpa e incompetencia, y además creemos que esto nunca tendrá remedio, la profecía se cumple.Y no vemos salida.Lo que nos cuesta mucho trabajo entender y aprender con el tiempo, es que si no educamos nuestra forma de traducir los problemas en otras cosas diferentes a las descritas, entonces vamos debilitando nuestra capacidad de sobrevivencia, nuestra salud y nuestra felicidad.

miércoles, 28 de junio de 2017

Optimismo y salud después de los 50: las pruebas hablan

De la revista Scientific American, de Septiembre del 2015: "El optimismo en los adultos mayores, si genera un mejor estado general de salud"


"El optimismo en las personas mayores predice menos enfermedades crónicas y una mejor salud general. Una nueva investigación sugiere que el nivel natural de optimismo de las personas tiende a alcanzar su máximo alrededor de los 68 años." 
Por Melanie Tannenbaum. 29/09/2015

¿Tener una perspectiva positiva y optimista sobre la vida realmente puede hacerte físicamente más saludable? Para responder a esta pregunta, se realizó una encuesta nacionalmente representativa que ha estado recopilando datos de miles de estadounidenses mayores de 50 años de edad desde 1992. 




Los investigadores querían saber si los mayores niveles de optimismo podrían proteger a los adultos mayores de los efectos de envejecimiento en la salud mental y física, y si los cambios en el optimismo (en un período de tiempo relativamente corto) daban como resultado cambios positivos en la salud...

Los datos recabados indicaron que, a medida que las personas crecen, se vuelven más optimistas ... hasta que alcanzan los 68 (!). De los 50 a 68 años de edad, los niveles de optimismo promedio siguen aumentando más y más con la edad. Sin embargo, ese patrón cambia en alguna parte alrededor de los 68 años, momento en el que la curva de optimismo de la edad vuelve a caer y los niveles de optimismo promedio empiezan a caer a medida que las personas crecen.

¿Por qué pasó esto? Hay una serie de explicaciones plausibles, pero una posibilidad convincente tiene que ver con la teoría de la autodeterminación, que sugiere que las personas derivan su sentido general de bienestar en la vida de satisfacer tres necesidades básicas: 

  1. Sentirse competente y capaz, 
  2. Sentirse autonomos y 
  3. Sentirse relacionados.


... sin embargo, a medida que las personas se adentran en la edad adulta más avanzada, las tres necesidades básicas empiezan a recibir golpes y decepciones en lugar de apoyos y reconocimientos. Los amigos y los miembros de la familia fallecen, la gente se aleja o se jubila y la gente se le hace mas difícil sentirse capaz, fuerte o autosuficiente...

El optimismo conduce a una mejor salud.
Bueno, los optimistas son ... bastante más saludables que los pesimistas. En términos conductuales, los optimistas son menos propensos a fumar, más activos físicamente y más propensos a comer frutas, verduras y granos enteros, y puede estar relacionado también con la educación y la salud preexistente. Los optimistas también tienen un menor riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, requieren menos días de enfermedad para recuperarse de una enfermedad o lesión estresante ...
Los adultos mayores optimistas tienden a ser más sanos - parcialmente debido a las mejores opciones dietéticas (que buscan).
¿Por qué el optimismo es tan bueno para la salud? ... hay muchas explicaciones convincentes posibles para esta correlación ... pero una razón potencial grande es que el optimismo promueve el uso de estrategias adaptativas  cuando se enfrentan a problemas y adversidades. Los optimistas, que por definición se sienten más seguros de que las cosas en sus vidas resultarán bien, probablemente verán el valor en (a) poner tiempo y esfuerzo en la elaboración de estrategias de un plan de acción para abordar los problemas de frente, (b) Preguntando a otros que han estado en situaciones similares por consejo, y (c) buscando oportunidades para usar dificultades o obstáculos como oportunidades para aprender algo nuevo y crecer. 
A diferencia de los pesimistas, los optimistas son menos propensos a responder a las dificultades o obstáculos por vivir en las emociones negativas o el uso de estrategias de separación para evitar problemas (por ejemplo, ver televisión, soñar despierto, beber o tomar drogas).
Si usted piensa que todo (o la mayoría de las cosas) en su vida funcionan bien, no hay razón para no tratar de usar estrategias de adaptación para solucionar cualquier problema o dificultad que pueda encontrar. En la práctica, esto significaría que alguien frente a la perspectiva de una salud deteriorada relacionada con la edad, por ejemplo, enfrentaría activamente este obstáculo al ejercitar más, comer mejor, forjar nuevas conexiones sociales y / o programar visitas regulares con un médico para Crear pues una estrategia para un envejecimiento saludable. No es ninguna sorpresa que las personas que buscan activamente estas estrategias proactivas, acabarán siendo más sanas que sus contrapartes pesimistas, que son más propensas a responder a las mismas preocupaciones bebiendo más, viendo más TV, aislarse de otros, sentirse desesperada o hablando de sus emociones negativas sobre el envejecimiento.

La buena noticia es que usted no necesita nacer natural optimista para cosechar los beneficios de esta investigación. Sí, el optimismo es algo hereditario (alrededor del 25% de la variación natural en el optimismo se debe a los genes), pero el otro 75% se reduce a las influencias sociales de las personas, las experiencias personales y las opciones activas para ser más optimista. Si no ha sido una persona optimista hasta el momento, no es demasiado tarde para convertirse en uno y beneficiarse; No sólo el optimismo predice una mejor salud, sino que los aumentos en el optimismo también predicen mejoras en la salud. 
Al mirar las respuestas de la encuesta dadas durante los dos puntos de tiempo diferentes separados por cuatro años, las personas mayores que se volvieron más optimistas con el tiempo también reportaron una salud significativamente mejor en la segunda medición que en la primera. Créalo o no, entrenarse a ser más optimista en la vida cotidiana puede acabar teniendo un gran efecto en su propia salud física y mental.
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Tomado, traducido y resumido de:
El optimismo es bueno para la salud..