miércoles, 24 de mayo de 2017

Godfrey Minot: sobre la búsqueda incansable del amor y los resultados del encuentro

El nombre de Godfrey puede no decirte nada hasta que conoces su historia.

Godfrey participó en un estudio de adolescentes (estudio Grant), que empezó allá por el año de 1938. Godfrey, desde  su adolescencia, fue caracterizado como un personaje infeliz, hipocondriaco, y con una falta total de apego a sus padres y hermana, por quienes indicaba no tener un particular afecto. Estos sentimientos los confirmó a los 46 años de edad.



Aunque Godfrey nació en una familia acomodada, no parecía haber afecto en la familia. Desde la universidad el fue un asiduo paciente externo de los servicios médicos a los que acudía con "enfermedades" aparentes, producto de su incapacidad para distinguir entre sus malestares emocionales y sus malestares físicos, según él mismo lo confesó decenas de años después. Los servicios médicos de la universidad a la que asistía, lo calificaron desde entonces como un psiconeurótico, con mucha dificultad para establecer relaciones con la gente a su alrededor.

Poco después de regresar de la segunda guerra mundial y después de graduarse de la universidad como médico, Godfrey intento suicidarse a los 32 años. Desde ese tiempo se le consideraba incompetente para funcionar como médico debido a su falta de conexión con la gente. En este tiempo, decidió incorporarse a una terapia psicológica, para ahondar en su hipocondría y sus dificultades para entablar relaciones significativas con la gente.

Mas o menos en ese tiempo, reportó a los investigadores del estudio, que le daban seguimiento a su vida y a la de otras personas, que su hermana había muerto y que lo anotarán en su biografía. Su carencia de sentimientos hacia sus padres y hermanos era evidente. Pero el mismo se dio cuenta que su autocastigo por sentimientos agresivos (que los manifestaba como hipocondria) lo empezaba ahora a canalizar a sentimientos al menos neutrales y menos de lastimarse a si mismo. En este tiempo la gente empezó a percibir un cambio en él por ligero que fuese.

Como a los 35 años de edad, Godfrey cayó enfermo de un tipo severo de tuberculosis y fue internado y puesto en cuarentena por mas de 1 año.

Ese tiempo en el hospital lo llevó a reflexionar sobre su vida y lo que estaba haciendo con el.

Al salir del hospital Godfrey era un hombre que se había cambiado y quería cambiar. Empezó a construir una familia, en la cual educó a 2 hijos. Los cuales a lo largo de los años describían a Godfrey como un padre ejemplar, cariñoso, dadivoso y entregado a su familia.

Cuando los hijos se volvieron independientes Godfrey ya era un doctor conocido en su comunidad, especialista en alergias y asmas.

Se convirtió en un promotor de actividades formativas y atléticas. En una de esas actividades, a la edad de 85 años Godfrey escalaba los Alpes suizos y sufrió un ataque al corazón fulminante.

A su sepelio asistieron mas de 300 personas de su comunidad, incluyendo gente de su iglesia, deportistas, médicos y pacientes. Y por supuesto sus hijos.

Godfrey Minor Camille, es un caso que revela, aun con la poca probabilidad de su caso, que las revelaciones personales, producto de la reflexión y la introspección que nos lleva a preguntarnos quienes somos y que buscamos, pueden ser momentos cruciales de la historia de cada uno.

Godfrey floreció en la segunda mitad de su vida, no solo convirtiéndose en un hombre feliz, sino además siendo amado y apreciado por cientos de personas a las que tocó con su vida.

Aleluya Godfrey.

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