viernes, 18 de agosto de 2017

Otra lealtad y otra ciudadanía (parte 2)

Fundar un país propio.



No es tan raro. A medida que nos enteramos de más y con mayor detalle, a medida que vemos más del mundo y del propio país, el entorno se vuelve más real y cercano e incierto.

Lo que me fue quedando de la idea abstracta de país, se debilitaba, pero me fue más claro que debía esforzarme en construir un entorno con alguien más, aunque ese alguien más fuese solo una.

Casi sin saber el plan, intuyéndolo en pedazos, fui haciendo lo mejor que pude, construyendo en común nuestras reglas, nuestros gustos, nuestros tiempos, nuestro entorno. Pedazo a pedazo.

Esto me quedo claro como el agua cuando leí Alta Traición de Jose Emilio Pacheco:

No amo mi patria. 
Su fulgor abstracto 
es inasible. 
Pero (aunque suene mal) 
daría la vida 
por diez lugares suyos, 
cierta gente, 
puertos, bosques de pinos, 
fortalezas, 
una ciudad deshecha, 
gris, monstruosa, 
varias figuras de su historia, 
montañas 
-y tres o cuatro ríos.

Hasta en 1981 y estando fuera de México, sentí lo que extrañaba más. No era ni el fulgor abstracto. Ni su himno. Mucho menos sus gobernantes. Fueron las sensaciones detalladas y entrañables que me dejó mi tierra, la Gran Tenochtitlán, y varias mujeres que quise y se esfumaron, dejándome prendado y claro que tenía que volver. Y fue en Iznajar, Córdoba donde lo tuve mas claro.

Era para mí necesario formar mi pequeña república, visitar esos 10 lugares, otros tres o cuatro mares, y tejer una nueva vida en torno del amor y la lucha compartida.



En eso estamos. Con eso en mente nos levantamos. Sin ideas grandiosas ni fulgores abstractos. Tejiendo uno a uno lazos que vayan mas allá de la grilla, el partido o el cochupo. Lazos que permitan releer el pasado y contemplar el futuro como una lucha cotidiana de algunos cuantos juntos.

A muchos agraciados, esta claridad les llega casi sin sentirlo. Los admiro. A otros nos llega poco a poco como pequeños destellos de un rompecabezas que yo aprendo a armar día con día. Y sigo armando.


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