lunes, 9 de octubre de 2017

En serio: el pesimismo sí mata

Citas tomadas de un libro de Martin Seligman, presidente de la American Psychological Association en 1998.


"Queríamos descubrir quiénes no se volvían indefensos/impotentes (ante las adversidades), por lo que revisamos sistemáticamente la forma
que la gente que no se volvió indefensa interpretaba los acontecimientos malos. Descubrimos que las personas que consideran que las dificultades en su vida son temporales, modificables y locales no se vuelven indefensas en el laboratorio. Cuando las asalta el ruido inevitable en el laboratorio o sufren rechazos en el amor, piensan: "Pasará pronto; puedo hacer algo al respecto y sólo se trata de esta única situación". Superan las dificultades y no se las llevan del trabajo a la casa. Denominamos a estas personas "optimistas".



Por el contrario, las personas que habitualmente piensan: "Esto durará para siempre y arruinará todo; no hay nada
que pueda hacer al respecto" se vuelven indefensas de inmediato en el laboratorio. No superan las derrotas y llevan sus problemas conyugales al trabajo. Denominamos a estas personas "pesimistas".

En otro estudio, en el que no se habían encontrado repercusiones positivas al capacitar a hombres, que habían sufrido ya un primer ataque cardíaco, en aspectos de su personalidad, se re-analizaron a 120 hombres del grupo de control que no recibió ningún tratamiento. Estos fueron de mayor interés ... ya que se conocía mucho sobre el primer ataque al corazón que habían sufrido: extensión del daño cardíaco, tensión arterial, colesterol, masa corporal y estilo de vida; todos los factores tradicionales de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. Además, se entrevistó a los hombres para preguntarles por su vida: familia, trabajo y pasatiempos. Tomamos cada enunciado explicativo de cada una de las entrevistas grabadas y los clasificamos de acuerdo con el optimismo y el pesimismo. Después de ocho años y medio, la mitad de los hombres había muerto debido a un segundo ataque al corazón, y abrimos el sobre sellado. ¿Podríamos predecir quién tendría un segundo ataque al corazón? Ninguno de los factores usuales de riesgo predecían la muerte: ni la tensión arterial, ni el colesterol; ni siquiera la extensión del daño causado por el primer ataque cardiaco. Solamente el optimismo, ocho años y medio antes, predecía un segundo ataque cardiaco: de las dieciséis personas más pesimistas, murieron quince. De los dieciséis hombres más optimistas, sólo cinco murieron. Este descubrimiento ha sido confirmado en muchas ocasiones en estudios más grandes de enfermedades cardiovasculares usando varias medidas de optimismo.

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