domingo, 5 de noviembre de 2017

Mas razones para criar y cuidar nuestras propias gallinas

Las gallinas y las patas traen una  nueva conversación  y una fuente común de interés, preocupación y cuidados.

Como otras parejas que han estado juntas por años, nos habíamos acostumbrando a una conversación y unos tópicos predecibles y reiterativos. Los días empezaban mas o menos de la misma manera, y la rutina era la de siempre. Hasta que...




Hasta que llegan tus gallinas o tus patas. Entonces casi de manera natural cada uno se enfoca en lo que sabe hacer mejor. Uno hace los refugios y el mantenimiento. La otra personas hace todo lo necesario para alimentarlas a diario. Los dos observan a cada una. Vacunan. Curan. Guardan y abren las puertas de cada inicio de día. Y cada uno cierra la puerta de sus favoritos.

Y cuando les abres, sale como un torrente de vida agradecida. Salen a comer. A bañarse con tierra, cal y ceniza. A cantar el inicio del día. A poner un huevo. Y nadie se queda indiferente.

Porque lo que nos dan las gallinas y las patas, no son solo huevos. Nos dan mas fulgor y colorido a la vida cotidiana. Nos dan tópicos nuevos. Nos dan una conversación diferente. Nos dan una perspectiva diferente. Nos dan nuevos cariños y despedidas.

Si uno aprende a escucharlas, una gallina te dice cuando puso un huevo, un gallo te avisa cuando hay algo raro, ambos te avisan cuando el día es disfrutable para ellas y ellos.

Pero uno no puede pedirle a una gallina las mismas reacciones que espera uno de un perro o un gato. Cada una tiene algo diferente. Algunas no parecen disfrutar de ser tocadas. Otras parecen hurañas al principio y luego no quieren separarse de uno. Otras mas te buscan para ser acariciadas o para pedir comida.

Las gallinas también te enseñan lo frágil y momentánea que es la vida.  Debe haber pocos animales tan callados para ocultar sus dolores y enfermedades. Y hay muy pocos que puedan morir de un susto o una amenaza continua de otra gallina.

Y así es. De repente, una gallina hermosa, cariñosa,  y que se ve saludable, busca un rincón apacible, se aparta y muere.

Resulta difícil entender su fragilidad y su muerte. Y la parvada trata de seguir su ritmo y su vida. Así como nosotros lo hacemos. Nos vestimos de un nuevo día, y esperamos lo mejor de el.


No hay comentarios:

Publicar un comentario