lunes, 8 de enero de 2018

Pretender que uno vive una nueva feliz vida... y hacerla realidad

... Y a veces hay que imaginarse a uno mismo haciendo algo diferente a lo que hemos hecho por 30 años... y descubrir otras formas de disfrutar la vida y crecer con ella y con el tiempo.


Supongo que me dí cuenta de la enorme ansiedad que en algunos genera la decisión de jubilarse, cuando mi padre me pidió que le buscará información o consejos sobre lo que hacen los jubilados. Eso me lo preguntó hace 40 años. El internet apenas lo estaban pensando. Y las reglas generales no existían entonces, ni ahora. Siguen siendo búsquedas individuales.




No le dí mayor importancia, hasta que supe que había muerto, sin que tuviera idea de como pudo el haber crecido, si hubiese tenido una idea de lo que uno debe averiguar para vivir esta nueva etapa de la vida. Nunca lo platicamos a tiempo. Y yo vi las consecuencias.

Si platicase con el hoy, 40 años después, le habría dicho: "primero imagínate todo el detalle de lo que quieres vivir. Todo el detalle. ¿Que te va a levantar de la cama como hoy lo hacen tus barcos de exploración? ¿Que vas a hacer con tu tiempo para ti y lo demás? ¿Cual quieres que sea tu sueldo emocional? ¿Que harías por gusto - y si el dinero viene, pues bien, si no, no importa? ¿Que quieres sentir al final de cada día o al terminar tus jornadas? ¿Quieres seguir haciendo esos ahumadores como los que hacías en Mazatlán? O quieres escribir historias de los presos de las Islas Marias como las que escribiste cuando estabas  a cargo de la planta?"

También le diría: "Imaginar no cuesta. Así que puedes imaginarte cada día en uno u otro rol. Yo apunto si quieres. Lo que no podrás evitar es dedicarle tiempo a este ejercicio. Tiempo muy en serio, para hacer tu mundo tan detallado como sea posible. Para que puedas imaginarte un cuadro y luego ir viendo que queda plasmado en un lienzo enorme y largo... muy largo y duradero."



Claro que agregaría: "Y mientras buscas, mientras imaginas, piensa en: ¿que quisieras construir con nosotros, tus hijos, tu esposa, tus amigos? ¿Con quienes quisieras compartir esta nueva etapa de tu vida? No debe ser terreno ignoto para ti: vendiste plátano en Veracruz, siendo un niño, cuando los plátanos se caían en racimos en los jardines de cada casa. Fuiste soldado raso. Luego impresionaste a los de la Marina Armada y de seleccionaron como estudiante de ingeniería. Y luego... Tu sabes. Fuiste de todo un poco y un infatigable narrador de historias."

"Pero imagínate todo eso, papá, con la convicción de que lo harás realidad no solo como tu lucha individual sino como un viaje en el que, al menos en parte de su trayecto, te acompañaremos."

Pero no fue así. Solo puedo platicarles de lo que pudo haber sido esa conversación inicial. Hace 40 años.

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