lunes, 15 de enero de 2018

Que hay mas allá de mi... aquí.

Para algunos, nos es impresionante darnos cuenta que somos, existimos, gracias a los ojos de otros, que nos quieren o que queremos. Que nos necesitan o que los necesitamos. Que nos esperan o que les esperamos. 


Y por esta misma razón, llenarnos de imágenes, de afectos, de momentos de gozo, de contemplaciones que pueden ser muy propias y personales, llenarnos de todo esto tan inmaterial e invisible, va mas allá de uno. Nos trasciende. No solo porque existe afuera de uno mismo, no solo porque tiene su vida propia y distinta, sino también porque hay algo que nosotros podemos hacer para que esos momentos vivan. 
Empezando por observarlos. Empezando por darnos el tiempo de dejar que sean ellos mismos.


Años y años de correr por metas, programas, fechas limite, que casi nos olvidamos de aquello que transcurre afuera y que hace a la vida hermosa y disfrutable. Incluso en los momentos mas difíciles. 

Trascender puede no ser relevante durante los años de la prisa, el borlote, el ascenso y la quincena. Pero una vez que ese humo se disipa, sospechamos que hay algo mas detrás. Que toda esta lucha continua y persistente, tiene un propósito mas grande. Que el universo y el amor están adentro y están afuera.

Cada uno empieza a percibirlo a su manera. Pero todos, si nos damos el tiempo a que el polvo se aplaque, si nos damos ese tiempo nuestro que ahora nos pertenece, si abrimos nuestra sensibilidad a lo que no veíamos, entonces, quizá con palabras diferentes, empecemos a notar que es tiempo de trascendernos. Y para muchos afortunados, ese camino ya está en parte recorrido.

Para otros será un nuevo camino por despejar y descubrir. Y aplicar la misma persistencia que hemos usado en nuestra vida previa.


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