martes, 23 de enero de 2018

Reírse ... pero no de la risa.

Lo que mas me impresiona de la risa, es el olvido.

Uf, casi todos nos cansamos de tomarnos en serio. El saludo obligado. La mueca de aceptación. La competencia por las estrellitas en la frente. Las cosas que nos dicen que hay que tomar en serio. El dedo flamígero. La sensación de culpa o de deber obligado (perdón). Uf, se nos va llenado el depósito de las cosas por hacer, por sentir, por pagar, por lograr. Y las cosas que debemos amar, odiar o ignorar. Hasta que... nos reímos de tanta tontería acumulada.



A veces pareciera que fuimos hechos para solo tomarnos en serio. Hasta que llega alguien o pasa algo que sin querer nos revienta de risa. Nos hace sentir, por un momento al menos, que podemos no hacer o no sentir lo que se espera y aun así la vida es mas divertida.

En pareja, la risa rompe barreras. Adulación y risa son síntomas innegables de que algo de fondo anda bien en tu relación.

Uno de esos estudiosos de la risa y la adulación reportó que simplemente contando el numero de veces que las parejas se decían algo bonito y/o se reían juntas, con esos dos datos puede predecir cuando un matrimonio sobrevive o fracasa.

Pero no lo busques mucho. Si no te has reído de ti recientemente, piensale. Si no has reído con las personas que mas quieres, y no has dicho algo de lo que mas aprecias de ellas, estás listo para estar solo y aburrido.

Reírse de uno, reírse en común, adularse de fondo, termina significando un abono de vida, de salud y de felicidad.

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