jueves, 25 de enero de 2018

Valientes y momentos de valentía en la vida cotidiana.

Solo se requiere ir teniendo claridad en algunos valores que a uno le importan, para que salga aquel que de fondo es uno. Y con el tiempo uno va teniendo mas claro ese que es uno. Y los miedos y decisiones que uno enfrenta.


Los actos cotidianos de valentía pasan muchas veces desapercibidos, incluso para uno mismo. Pero uno tiene que escudriñar continuamente cada vez que, contra todos los miedos, contra las apuestas en contra, contra los temores, contra la incertidumbre uno se aventura aún sin saber que puede haber al final del túnel. Y luego uno se pregunta ¿por qué lo hice? Cruzar el túnel es de valientes. Saber porqué lo hacemos, es de valientes reflexivos.

Cada uno va teniendo sus razones para adentrarse en esos tramos inciertos. A la larga lo relevante no es solo cruzar de un lado al otro, sino saber las razones que lo impulsan a uno. Hay que darse la oportunidad de escudriñarnos, porque eso nos va diciendo quienes somos y que, de fondo, queremos.


Los titulares de nuestro diario deberían decir algo como: "decidió cambiar su rumbo, pese a que la nueva ruta era incierta". O "se fue pese que aquí estaba cómodo". O "se dio cuenta que un ciclo había terminado y se atrevió a iniciar uno nuevo". O "le dijo que la quería, sabiendo que sería rechazado".

Ser valiente, a cualquier edad y tiempo, no significa que uno deja de tener miedos, ansiedades, culpas o temores. Significa que pese a todas esas emociones agarra uno fuerza de algún lado recóndito de uno mismo, de aquel que uno es, y las enfrenta.

Quienes creen que la adolescencia es el período de mayor incertidumbre, tienen en parte razón. Pero las dudas que nos asaltan con el paso del tiempo, 30 o 40 años después, nos enfrentan siempre a la disyuntiva de ignorar o hacer frente. Es decir, ignorarnos o hacernos frente.

El mejor reportero de esas disyuntivas es uno mismo. Pero hacer frente a las decisiones, miedos y ansiedades, requiere de nosotros mucho más que vernos desde afuera. Y seguramente irá requiriendo más valentía que nunca.

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