martes, 13 de febrero de 2018

Calmados, felices e inmunes. (Parte 1)

La relación entre estar saludable, tomar las cosas con calma y un sistema inmune fuerte, era una sospecha, hasta que se acumularon los resultados que demuestran su estrecha relación entre ellos.


El ejercito de células que forman parte importante de nuestro sistema inmune pertenecen a un tipo de glóbulos blancos llamados linfocitos. Ellos son los que nos protegen en nuestra lucha cotidiana contra las bacterias, los virus y hasta los diferentes canceres. En los rangos de este ejercito de linfocitos hay algunos que se llaman células NK (Natural Killers o Células Asesinas o Células Nulas) y otras que se llaman células NKT (Células Asesinas o Células Nulas del tipo T).


Cuando se pudo medir la manera en que los linfocitos (como las células NK/NKT), podía verse alteradas ya sea por emociones o por rasgos particulares de personalidad o por eventos estresantes, entonces los mecanismos por los que nuestras emociones y actitudes afectan nuestra salud, empezaron a queda claros y comprobables. Algo que desde los tiempos de Hipocrates se sospechaban los médicos que atienden las enfermedades pero también las emociones y actitudes de sus pacientes.

Se demostró que estando crónicamente atribulados o teniendo continuamente estados de ánimo negativos, era mas probable que se bajarán los niveles de células (NK)T y por lo tanto se desarrollaba mayor susceptibilidad a ciertas enfermedades.

Asimismo, las células Supresoras de las células (NK)T, que debilitan nuestro sistema inmune, se ven directamente afectadas y favorecidas por las percepciones que tengamos del estrés que enfrentamos cotidianamente.

(más detalles en la segunda parte)


Referencias relevantes:
Sistema Inmune, las Celulas NK y NKT.

Quienes se enferman

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