jueves, 22 de febrero de 2018

Oraciones, mantras y paz interior.

Hay algunos afortunados que han descubierto sus palabras para invocarse a si mismo o a un ser supremo, que nos trae un estado de paz, que va más allá de lo que podemos razonar, explicar o platicar. Estás se convierten en las oraciones o los mantras de cada uno, según sean sus propias creencias.


Orar y meditar, son experiencias personales que han demostrado ser, en aquellos que descubren la oración o los mantras, un camino hacia la paz interna y en otros casos han permitido recuperar la salud o alargar la vida en formas insospechadas por los alópatas.

En las iglesias, en la privacidad de una recamara, en una sala, en un jardín o un paisaje abierto, hay gente que encuentra su tiempo y su espacio para invocar a Dios o para adentrarse en si mismo

Ver a la gente orar o meditar no impresiona. A mi no me impresionaba mucho, hasta que empecé a ver los estados de paz que se alcanzaban y los resultados que se alcanzaban.

Los impactos personales de enfocarnos en nosotros mismos pueden apreciarse si uno medita (se concentra en si mismo), o si uno revisa los estudios serios de recuperación de enfermedades o de alargamiento de la vida, al comparar gente que medita y gente que no lo hace. Gente que se interesa en sus sentimientos profundos y los que no

El aspecto esencial y el punto culminante de la oración o la invocación de los mantras, es el lograr vincular nuestras palabras (pensadas o dichas en silencio) con nuestra respiración profunda y pausada.

Cuando rezamos o recitamos nuestros mantras como el de "Om Mani Padme Hum", la exhalación en la que se convierte la recitación corresponde a un ciclo pausado de recitación. Pero también podemos lograrlo con un Padre Nuestro, si lo vinculamos a nuestra respiración pausada y profunda.

Pero llegar al punto en que podemos ser sirvientes de nuestros propios ciclos de respiración, produce un efecto intenso y relajante para el que se toma el tiempo y el esfuerzo de poner su mente en blanco.

A medida que lo profundizamos, muchas de nuestras preocupaciones cotidianas y muchas de nuestras preocupaciones esenciales, como el miedo a la muerte, adquieren otra dimensión. Nos dan acceso a otro entendimiento. El de percibir el mundo quietamente.

Lo común, es que a medida que transcurren nuestros años, perdemos cada vez mas la capacidad de hablarnos, entendernos y apreciarnos a nosotros mismos y nos hacemos cada vez mas dependientes de lo que marca el teléfono, el jefe o los requerimientos de los clientes.

En las personas aquejadas por una enfermedad, anunciada como mortal, por ejemplo el cáncer, los beneficios de la meditación y el ponernos en contacto con nosotros mismos, ejercen efectos notables.



En un estudio de la Universidad Estatal de Ohio, se le dio seguimiento, durante once años a 227 personas que habían recibido todos los tratamientos convencionales después del cáncer de mama ... Luego del tratamiento convencional y alopático, algunas de estas mujeres llevaron a cabo un programa práctico de un año de duración que incluía:
  • Información sobre nutrición
  • La importancia del ejercicio físico
  • Y tenía un fuerte énfasis en aprender técnicas de manejo del estrés, con un método para la relajación muscular progresiva inspirada en técnica de meditación
Un grupo de control (contra el que se les iba a comparar) recibió solo tratamiento convencional y reuniones de seguimiento para la evaluación psicológica. 

Los resultados fueron notables. El grupo que recibió consejos prácticos sobre los cambios en el estilo de vida y meditación, tuvo un riesgo de mortalidad 56 por ciento menor durante el período de once años (es decir de cada 10 que murieron en ese lapso de 11 años, menos de 6 murieron en el grupo que aprendió a cambiar su estilo de vida y que aprendió a meditar). 

Los datos del estudio mostraron que cuanto más practicaban los ejercicios de meditación, mejor disminuían la sensación de impotencia y miedo en sus vidas. Y cuanto más meditaban y hacían cambios en su estilo de vida, más se fortalecía su sistema inmunitario.

Meditar o recitar una oración o un mantra, no requiere que uno crea en un dios en particular. Si requiere que uno tenga confianza en que uno puede sincronizarse con su propia respiración y confianza en que, darse un respiro ayuda a ver el mundo mas cercano a nosotros. Más como nuestro mundo. A veces incluso, un mundo mas amable y cercano.


Pero por muy extenso que pueda ser mi texto, o por muy elaborado que pueda ser mi argumento,  nada se compara a ese momento personal y propio en que se puede convertir una sesión de meditación por muy incipiente que sea. A la larga, al meditar, se te abren muchas opciones de percibir el mundo, que muchos ni conocíamos.


Referencias:

Servan-Schreiber, David. Anticancer: A New Way of Life, New Edition (p. 184). Penguin Publishing Group.


Mindfulness para Principiantes. Jon Kabat-Zinn 

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