martes, 27 de marzo de 2018

Estoy aquí. Estoy ahora: Mis mantras y los tuyos.

Desde hace varios años, no podía concentrarme en mí, en mis fallidos intentos de meditar, porque las invocaciones que deberían ser hacia mí mismo, tenían un aliento de gurú, que eran ajenos a mi. Frases y cánticos hermosos, muy lejanos de mi. Hasta que encontré mis ciclos básicos y me puse a hacer mis propios mantras. En mi idioma. Y en aquello que me hacia sentirme mas cercano a lo que soy.

La palabra mantra emana del sánscrito y es fruto de la suma de dos elementos: el vocablo mans, que puede definirse como “mente”, y tra, que es sinónimo de “liberación”. [ Definición de mantra ].

Es decir se trata de una frase o un canto, que busca liberar la mente del mundo y las preocupaciones cotidianas.
Yo no pretendía adorar a nadie. Ni seguir los pasos de nadie. Mi conciencia religiosa es una experiencia absolutamente terrenal. Así que mi propósito nunca fue invocar ni divinidades, ni sabidurías alejadas de mi. Buscaba mi momento. Mi lugar. Mis oasis.

No es que no respete a Cristo, o a Buda, o a Vishnu, o a Mahoma. Simplemente no son ellos a quienes busco cuando trato de encontrar un momento para mi. No son ellos a quienes busco cuando tengo un momento en el que solo quiero oírme respirar. Un momento diario en el que quiero verme pensando y no pensando. Un momento para verme desde tan dentro de mi, que me vea lejano y afuera pensando y sintiendo y divagando.
Pese a mis fracasos para aprender a compartir esos tiempos conmigo, persistí. Y me encontré con una disciplina laica que los anglosajones llaman Atención Plena (Mindfulness).

Persistí también porque empecé a tener mas información de los muchos beneficios que gente sana y enferma, en recuperación o como pacientes terminales, todos ellos reportaban no solo sus beneficios personales, sino además el dato mas drástico y fulminante: la probabilidad de morir si te escuchas, si te pones atención plena, o, por el contrario, si sigues en el mundo, ignorándote, reaccionando, clavado en el pasado o en el futuro.

Sin exagerar. Concluí que no solo era un asunto de vivir más, sino de vivir mas plenamente.

Soy consciente de que son muchas palabras las que hay aquí. Y no es hasta que tienes la paciencia y persistencia de escucharte a ti, de manera profunda y sosegada, que podrás saber, por tu propia conciencia si lo que digo te toca o te pasa desapercibido. Si ni lo intentas, estas son palabras vacías.


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