sábado, 22 de junio de 2019

Herirse a Diario: Persíguele hasta que se Acerque

Esa sensación de estar solos en una relación, puede ser agobiante para ambos. 


Pero el ciclo negativo que se inicia cuando uno empieza la persecución del otro, para acercarlo, puede terminar ... con la relación que pretendían proteger.



El ciclo de "Perseguir para Acercar", para uno puede significar que el otro se aleja o pierde interés en la relación y eso se ve como una amenaza real y profunda. El otro puede sentirse amenazado o inculpado, simplemente por no saber que hacer para mantener la relación a flote.

El ciclo negativo de Perseguir para Acercar.
Este ciclo es bastante común en nuestras interacciones diarias con aquellos que queremos. Puede incluso manifestarse en la relación de madres/padres con hijos. Y por supuesto entre parejas.

El diálogo puede transcurrir así:

  • "Le has dedicado todo tu tiempo a los demás pero ¿a mí cuando?"
  • "Contigo me la paso la mayor parte del tiempo en casa ¿de que puedes estarte quejando?"

De aquí en adelante la conversación y el reclamo pueden escalar hasta volverse insostenible, sin que ninguno logre percibir, que solo se quiere tener la certeza de la compañía y el amor del otro. Y el ciclo empieza a repetirse, quizá con otros tópicos y va escalando, subiendo la intensidad del reclamo y por tanto el alejamiento del otro, como se ilustra en la siguiente figura:

Basado en S, Johnson, 2009

Cuando cada uno de la pareja lo platica con su amigo o su terapeuta, la manera de describir su rol en el ciclo suena como esto:

El perseguidor dice:

  • ... tengo la sensación de que esta relación me está matando.
  • ... Parece que vivamos en planetas distintos. Me siento rechazada/o.
  • ... siento más la soledad dentro de esta relación que cuando vivía yo sola. 
  • Parece que mis sentimientos no le importan. No le presta atención a mis sentimientos
  • No se de que otra manera decirle que lo necesito. 
  • Compartimos una casa pero no tenemos intimidad.
  • Claro que me enojo porque a el/ella parece no importarle nuestra relación.
  • Tengo que empujarlo y presionarlo para que sucedan las cosas en nuestra relación.


El perseguido, a su vez, tiene una percepción diferente de lo que ocurre. Para el/ella las cosas son así:

  • No importa lo que yo haga, le va a parecer mal.
  • Nada de lo que hago le satisface.
  • Me callo y no quedo mal.
  • Me siento entumecido y paralizado. 
  • Parece que soy un fracaso como marido/esposa. 
  • Intento mantener todo en calma, no echar leña al fuego. Así cuido la relación. 
  • Me encierro en mi caparazón, donde me siento seguro. 
  • Soy un cero a la izquierda en esta relación. Un inútil. 
  • En vez de confrontar, me refugio en mi PC, en el trabajo, o en mis hobbies. 
  • Siempre me enseñaron que permitirte necesitar a alguien de esa manera es débil e infantil. Así que intento solucionar las cosas por mí mismo. Me alejo y ya está.

Mientras cada uno no vea como los consume este ciclo negativo, mientras no vean que detras de la exigencia y el retraimiento hay una profunda necesidad de estar juntos, el ciclo mismo se puede encargar de destruir la relación, poco a poco.

Basado en S. Johnson, Abrazame Fuerte (2008).

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