viernes, 21 de junio de 2019

Herirse a Diario... con Palabras o Silencios: Encuentra al Malo

Hay palabras mas filosas que un cuchillo y hay silencios que pegan como mazos. 


No le busques mucho: todos buscamos seguridad emocional. Aunque nuestra pareja puede ser esa fuente de seguridad emocional, muchas veces encontramos formas patológicas o hirientes de manifestarles esa necesidad. Porque así lo aprendimos en casa o porque carecemos de regulación emocional suficiente o porque no sabemos otra forma de manifestar nuestra incertidumbre y nuestro miedo a perder esa fuente de seguridad emocional. Por las razones que sean, al final podemos estar bombardeando precisamente el vinculo de apego del cual depende nuestra seguridad emocional mutua, presente y futura.



Hay 3 formas de diálogos negativos, que casi todos hemos sostenido alguna vez en la vida. Y cada uno de estos diálogos tiene su origen en un cierto miedo a perder nuestra fuente de seguridad emocional - nuestra pareja. En el fondo es un tipo de grito de atención o de reclamo, que puede empezar a ser un verdadero destructor de la pareja, a menos que canalicemos nuestra exigencia de amor o de atención de una manera diferente... quizá vulnerable.

Las 3 formas de diálogos negativos se ilustran en la siguiente gráfica. Son forma de "dialogar" entre las cuales oscilamos, aunque cada uno tiende a mostrar más uno que otro estilo de diálogo negativo. Las formas son: encontrar al malo, perseguirle hasta que se rinda o levantar un muro.



Uno puede quedarse con un estilo por años, desgastando poco a poco la relación de pareja, hasta que la razón para permanecer unidos no es la pareja misma, sino puras circunstancias externas o simplemente el miedo a quedarse solo/a. En otros casos, se rompe la relación para siempre.

Encontrar al Malo.
"Tú empezaste", "Tú eres responsable", "Tú no me dijiste", "Confiesa que tu lo hiciste". Hay varias maneras en que empezamos un dialogo para encontrar al culpable y poco a poco vamos perdiendo la idea de porque surgió todo. Fácilmente nos podemos acostumbrar a un ciclo persistente de encontrar al culpable. En el fondo, el que busca al culpable quiere recuperar el control en la relación, asumiendo que con ello asegura mantener el afecto y el apego de su pareja. A la larga puede suceder todo lo contrario.


[Basado en Sue Johnson, 2008]

Sin embargo, la persona acusada rara vez se queda inerte, callada y abnegada. Hay una contrarrespuesta y cada uno empieza a preparase con ataques y acusaciones mas directas y lastimosas. Cada vez les resulta más difícil ver que el enemigo real de ambos, es el ciclo negativo que han logrado establecer con el paso del tiempo. Un ciclo negativo cada vez mas hiriente y persistente. 

Vas llegando a casa y casi en automático, vas pensando "¿De que me van a acusar ahora?". La otra parte empieza a preocupase de encontrar en que culpar al otro. Y así pueden seguirse por mucho tiempo. Ya empiezan a pensar en estos ciclos destructivos como la esencia de su relación.

Atrapando al Ciclo negativo en su Momento.

Cuando pienses en cada dialogo destructivo pregúntate:

  • ¿Te sirvió de algo ganar el pleito?
  • ¿Que argumentos usaste?
  • ¿Cuales son tus excusas cuando te sientes acorralados?
  • ¿Que hiciste para herir?
  • ¿Fuiste el ganador o los dos perdieron?
  • ¿Que pasó después de la pelea?
  • ¿Pudieron dar un paso atrás y darse cuenta del ciclo en el que estaban entrando?
  • ¿Y si hubieran dicho: «Estamos empezando  a buscar que el malo sea el otro. Si quedamos atrapados en este ciclo, nos vamos a lastimar los dos. ¿Que tal si hablamos de lo que ha pasado sin que sea culpa de ninguno, y vemos lo que aprendimos?





Toma trabajo, y muchas veces apoyo profesional, aprender a distinguir que el ciclo negativo es el sicario de la relación, y detenerlo. Pero una vez que hay un acuerdo emotivo de fondo, los dos se convierten en vigilantes de que el ciclo negativo, no se apodere del curso de la relación. Es mucho lo que está en juego.


(Basado en S. Johnson, 2008)

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